Noche en el río

Publicado en por Aldea Global

Cuando el río vislumbra el verde mar que le aguarda, una tensa calma se apodera de su curso. A ambos márgenes de sí mismo, los inolvidables retazos de un largo camino, recuerdos de grandes crecidas y  el imborrable daño de tantos años de sequía. Esta noche, nada cuenta, tú sólo discurre como si fuese la última.

Algo mágico en el ambiente recuerda que la noche ha cambiado. Esta noche, tan cerca pero tan lejos, la Luna, la más azul que se ha bañado en tu orilla, te mira con indiferencia desde su trono de plata. Te mira y no te ve. El río, asustado, ahoga su miedo en su reflejo herido. Esta noche, el agua se vuelve más gris y gélida en tu soledad. No le llores que no sabe, por no saber, ni cuando dejó de ser madre, la Madre de la tierra que bañas con tu lágrima salada.

Se acerca el día en tu espeso sendero. De tí, que brotó la vida, ahora te consumes en un sinfín de mares sin ninfas ni Dioses. Nadie se acuerda de tí si no es para debilitarte. Y de repente, en un  desesperado escorzo,  desvió por un instante su destino, para mirar de frente a su musa y, desafiando discretamente al alba, robar con dulzura el último rayo de esperanza... Transcurre tranquilo, tus aguas van en paz y los peces, dormidos.

Nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar...

Etiquetado en Relatos cortos

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